El pasado diciembre, Grupo Gefiscal cumplió 45 años como Despacho Profesional que presta servicio a las Pymes. En todos estos años nuestro sector ha sufrido una transformación, centrada principalmente en 5 aspectos fundamentales:

  1. Mercado.
  2. La administración.
  3. Cliente/Pyme.
  4. Digitalización.
  5. Capital Humano.

En España, el mercado de las asesorías ha crecido desde el 2011 un 27% y en Extremadura, en torno al 45%. Si vemos los datos de creación de Empresas del INE, podemos comprobar que el tejido empresarial solo ha crecido un 3,5%. Los datos nos demuestran que estamos en un sector muy fragmentado y que cada vez más nuestros despachos tendrán menos clientes. Por tanto, si queremos fidelizarlos tendremos que darles un servicio mucho más ad hoc y de valor añadido.

Según la última publicación del Nuevo Plan de Control Tributario, con la aparición del sistema de autoliquidación del modelo 303 (Pre303) la administración quiere a corto plazo tener una relación mucho más cercana con el contribuyente, así como una mayor información y control del obligado tributario. Está claro que debemos adaptar la estructura de nuestros despachos a estos cambios. Se trata, en definitiva, de una reducción de los trámites a los que se enfrenta el autónomo en su día a día y de un paso mas en la lucha contra la economía sumergida.

En cuanto a la relación entre el cliente y las Pymes, tenemos que tener en cuenta que cerca del 50% de las mismas no tienen trabajadores y el resto, entre 1-9 trabajadores. Asimismo, la edad media del empresario español con un negocio consolidado está en los 50 años, mientras que el nuevo emprendedor se sitúa en unos 37 años y con un nivel de formación de estudios superiores o postgrado. Estos nuevos perfiles con inquietudes, formación y necesidades distintas nos hace pensar que debemos de tender a un nivel de asesoramiento mucho mas personalizado con nuestros clientes: global en aspectos empresariales y especializado en diferentes materias.

Esto supone la obligación de una transformación digital, que es una realidad y que afecta de manera transversal a todos los negocios. Dicha transformación no solo se basa en adquirir tecnología, sino que debe llevar implícita una estrategia para poder cambiar de manera eficiente la forma de trabajar de las personas, la forma de ofrecer nuestros servicios y la forma de relacionarnos con nuestro cliente. La digitalización del despacho no es un fin, sino la vía para conseguir nuestros objetivos. Tiene que contribuir a mejorar la productividad del despacho, a ser más competitivos y a ahorrar en costes y tiempos con el objeto de permitir al profesional dedicar más tiempo al cliente y poder adquirir mas conocimiento. Debemos utilizar la tecnología con el único fin de enriquecer el trabajo de las personas del despacho.

Por último, pero no por ello menos importante, hay que señalar la importancia del capital humano como eje de gestión del cambio cultural del propio despacho. Sin ellos, no podríamos conseguir nuestros objetivos estratégicos. Por tanto, tenemos la obligación de retener y motivar el talento, pero también apoyar la formación y fomentar el desarrollo de habilidades comunicativas, colaborativas, comerciales, de trabajo en equipo, de conocimiento empresarial y de gestión del cambio. Todas ellas, a día de hoy, son imprescindibles para el futuro del despacho.

En definitiva, tenemos que adaptar nuestros despachos a este nuevo paradigma y salir de nuestra zona de confort para poder afrontar estos 5 retos con un único fin: el cliente en el centro de todo.

Javier Benito
Socio-Director Grupo Gefiscal

 

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