En numerosos foros se ha debatido sobre la empresa familiar, los riesgos de no regular las relaciones entre sus integrantes, los objetivos a conseguir y su organización mediante un protocolo familiar. Sin embargo, no es tan conocida la figura del asesor externo y la necesidad de su trabajo dentro de la organización.

Este tipo de empresas, si no cuentan con una organización bien establecida, suele sufrir un grave perjuicio en su crecimiento y en la continuidad. Puede haber confusión de patrimonio, de estructuras empresariales poco eficientes, fiscalmente muy caras, y, sobre todo, algo que incide directamente en la gestión, su falta de profesionalización.

Asimismo, es común que en las empresas familiares los órganos de gobierno no cumplan con sus funciones de forma regular y eficiente. Normalmente, no hay reuniones que permitan discutir temas, tomar decisiones o fijar objetivos. Además, los puestos determinantes suelen ocuparlos miembros de la familia, por el hecho de ser familia, y no por tener conocimientos de gestión y dirección. Situaciones así suelen llevar a la empresa al fracaso.

Con esos precedentes y con el objetivo de que la empresa perdure en el tiempo, es recomendable la elaboración de un protocolo familiar. Pero no solo eso. Además, hay que establecer la figura de un asesor externo, que vele por el cumplimiento de los pactos establecidos. Es él quien analizará desde fuera las tareas desarrolladas dentro.

Las empresas familiares tienen que afrontar retos como la profesionalización en la toma de decisiones, la retención y la captación de talento y el relevo generacional. En este sentido, el asesor ayuda en estos cambios tan importantes para la supervivencia de la empresa. Aportan experiencia y metodología.

¿Qué hace, pues, un asesor externo? ¿Cuáles son sus funciones?

  • Aportar objetividad en la toma de decisiones.
  • Asesorar a la familia al margen de lo emotivo-familiar.
  • Poner las bases para un desarrollo en armonía, entre la propiedad, la familia y la empresa.

En definitiva, el asesor debe alinear estrategia, cultura, ejecución y talento. Todo ello ayudará al crecimiento de la propia empresa y a sentar las bases para su futuro.

Así pues, ¡imprescindible! una empresa familiar con vocación de continuidad debe incorporar a su plan estratégico un asesor externo que ayude a distinguir entre el plan estratégico empresarial y el plan estratégico familiar, más allá de centrarse en aspectos únicamente financieros, fiscales, mercantiles, laborales, etc.

¿Necesitas un asesor externo?

Francisco J. Álvarez Mateo
Dir. Área Comercial

error: