El inicio del año 2021 se muestra como una gran tormenta en mitad del océano. En el horizonte, muy próximo a nuestra embarcación, podemos ver nubes de un azul casi negro, una cortina espesa de agua y aire capaz de levantarnos de la superficie.

Este es el relato más oído los últimos días. Una tormenta perfecta que, siguiendo el símil anterior, puede materializarse en una incertidumbre desconocida hasta ahora. Los protagonistas de la tormenta son una bajada de la actividad empresarial, el pago de obligaciones aplazadas con la administración, la devolución de créditos ICO, ERTES, despidos… Y, si todo esto fuera poco, Filomena y los daños provocados durante su paso por la Península.

Sin duda, y a ojos de cualquiera, parece que nuestro barco no tiene más remedio que hundirse. O no… Estamos a tiempo para prepararnos, para afrontar esta situación tan hostil. Que lo que viene por el horizonte no pinta bien, está claro. No obstante, tenemos que gobernar nuestra embarcación con la suficiente solvencia como para convertir esos vientos hostiles en oportunidades.

En el peor de los casos, nuestra empresa está llena de deudas y falta de actividad. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Cerrar o no? Podemos hacer uso de las herramientas que nos proporciona nuestro ordenamiento jurídico – como la Ley de Segunda Oportunidad o el Concurso de Acreedores – para renegociar la manera de devolver las deudas y, de este modo, poder hacer frente a los gastos cotidianos y dar continuidad a la empresa.

Es momento, pues, de reestructuraciones, de dar paso a nuevas ideas y energías renovadas, de incorporar nuevos compañeros de viaje a nuestra aventura.

Si queremos que el barco se mantenga y siga navegando, nuestros marineros son fundamentales. Es muy común que en estos momentos estemos pensando en despidos masivos y así quitar “lastre” a la nave. Pero también se puede dar solución a ese problema utilizando herramientas, como ERTE o ETOP, que aliviarán los costes generales en un momento de bajos ingresos.

Rodéate de un equipo de asesores globales de empresa que te orienten a sobrellevar el chaparrón, y juntos ajustemos las velas de la embarcación para convertir los malos vientos en oportunidades.

Francisco J. Álvarez Mateo
Dir. Área Comercial

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