En situaciones como la que estamos viviendo, es obligatorio mirar hacia el interior de nuestras empresas y, una vez que conozcamos la realidad de las mismas, echar un vistazo hacia el exterior, siempre con el objetivo de completar un trabajo de adaptación a las circunstancias, moviendo, si fuera necesario, los pilares que sustentan nuestra organización.

Son recurrentes los desequilibrios tradicionales que sufre la economía española, desequilibrios que, en época de crisis, se acentúan aún más: dependencia del exterior, deuda público-privada, estructura empresarial, formación de los trabajadores y paro… Es momento de cambiar los parches de ‘soluciones rápidas’ y sentar las bases que permitan a corto plazo crear la fortaleza necesaria para afrontar con solvencia las circunstancias adversas de la vida.

Dentro de la UE, España cuenta con una elevada posición en cuanto a conectividad e infraestructuras digitales. Pero también, con una insuficiente inversión en innovación, con elevados índices de precariedad en el mercado de trabajo y poca atención a la formación y el reciclaje.

La fotografía actual es que nos encontramos con un tejido económico mayoritario de pequeñas y medianas empresas, con unos recursos humanos con deficiencias formativas para adaptarse a las circunstancias actuales, un mercado laboral inestable, con un enorme peso específico del turismo y la hostelería y con niveles de deuda pública muy altos.

Merece la pena que el empresario pare, observe su ecosistema socioeconómico y junto a un profesional externo sea capaz de localizar ‘sus fugas’ y descubrir sus potencialidades, para adaptarse en tiempo récord a esta nueva situación. De la mano de especialistas en cada una de las materias que se traten, será más fácil construir las bases que le hagan resistir en estos malos momentos y lanzarse a crecer de forma exponencial en el momento en el que las circunstancias nos den señales de mejora.

Un buen compañero de viaje, ajeno a la actividad cotidiana de nuestra empresa, nos puede hacer vencer “la miopía empresarial” que padecemos y mostrarnos vías de escape que, por cerca y simples, no habíamos sido capaces de descubrir por nosotros mismos.

Asombroso, ¿verdad?

Francisco J. Álvarez Mateo                                                                                                                                                                                                            Dir. Área Comercial

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